Adios La Molina…


Éstas no son mas que las mejores palabras que puedan resumir casi toda una vida en La Molina. No sólo de las “chicas de La Molina” como suele llamarnos mi hermana; sino también de aquellos personajes (no todos pero unos cuantos) que pasaron por ahí. Éstas líneas son las líneas más hermosas que, quizá por la distancia y la nostalgia y los recuerdos de aquellos anhos maravillosos, tuvo mi hermana cuando se confirmó que la casa de La Molina fue vendida. Por ende, los créditos no son míos pero comparto con uds. éstas palabras, éste resumen de toda una vida.

 

“… La casa, cerca de La Recoleta, de la Agraria y de la U de Lima, nos ha visto crecer y volvernos todas unas profesionales. Por la casa también han pasado cientos de huéspedes! Creo que no exagero! La casa ha sido siempre casi casi “casa club”, donde caían mis amigos de la Agraria y las amigas de Martine de la de Lima. Toditos nuestros amigos conocen la casa, a ustedes, y por supuesto a Fau!

 

Ni hablar de la Gordita (pug)! Y ni hablar de la función de “posta” de la casa, donde mi tía Isabel dejaba sus encargos para mi tía Luz y viceversa. Y las vacaciones de mi tío Luis Alberto con toda su familia! Y los “pensionistas” Ricardito y Luchi (que todo fresco se mandaba su siestecita en nuestro cuarto!). Y la “sopita de Zapi” que Fau le invitaba a los que caían de sorpresa. Y los plátanos! (se acuerdan?). Y el higo, que toda la vida coseché y siempre me negué a comer. Y hasta gallo hemos tenido en esa casa!, hasta papayas!, que yo cosechaba con Fau a punta de escobazos! Pero sobretodo, toda la construcción de la casa, con mucho esfuerzo, y que ha dado como fruto una casita tan bonita, funcional y moderna.

 

Mi último “capricho” en la casita fue el árbol de Navidad, en el 2002. Fau nos miró con unos ojazos cuando llegamos con mi papi con tremenda cajota! No nos creía que era “sólo” un arbolito de Navidad. Les digo esto, porque entre el árbol y la remodelación del 2004, la casa llego a su apogeo. Para mí, no existe casa mas bonita que la casa en Navidad. Y cada vez que hemos pasado Navidad allá me he sentido feliz como una lombriz!”

 

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