Verano escandinavo y otros pensamientos más


He estado dándole vuelta a los pensamientos, escribo o no escribo? De qué puedo escribir?

No sé qué tantas ganas tengo de hacerlo. No sé qué tantas ganas tengo de publicar en un lugar que todo el mundo puede leer lo que escribo. “No te aferres a las cosas, Martine” – suele decirme una muy buena y vieja amiga que me conoce seguramente tan bien como a la palma de su mano.

Ya no escribo, ni en mis diarios, ni en mis chocoaventuras. Creo que mi público se cansó de pedirme que siga enviándoles chocoaventuras. No es que falte motivación. Creo que Martine se adaptó demasiado bien a su nuevo habitat y las chocoaventuras dejaron de ser tan graciosa.

Me pasan aventuras, pero no chocoaventuras. Me he enfriado en Narnia.

Hace unos segundos se me vino a la cabeza que no debería preguntarme de qué demonios escribir. Sólo debería escribir lo que me salga. Lo que fluya por mi cabeza y mis dedos sobre este teclado.

Y recordaba al mismo tiempo, el maravilloso día que tuve ayer con él, mi esposo. Qué lindo es despertarse con la luz del sol y no con desmotivante color gris de los días nublados. No. Abrir los ojos y sentir la luz del sol que se filtra por la cortina y los costados del blackout, me llena de felicidad, me levanta la moral. Cambia mis planes de pies a cabeza!

Ayer no hubo gym. No! Un día así hay que aprovecharlo! Más aún cuando se puede estar con él, caminar juntos de la mano. Así que el entrenamiento saturnino fue cambiado por paseo en el centro de Bergen, compra de los ganchos (no sé cómo se llaman en espanhol) para el hall de la casa. Y caminar, tomarnos un capuccino, disfrutar de lo hermoso que es el centro de Bergen en un día soleado.

Caminar, ver tiendas. Comprar. Comprar, comprar, comprar! Últimamente estoy pensando que quizá me estoy volviendo shopaholic. Osea, aún no lo soy porque aún soy racional. Pero si no me controlo puedo llegar a serlo. Y es que no hay sensación más placentera que comprarse lo que uno quiera, cuando quiera, cuantas veces quiera!

Felizmente ayer no hice ese tipo de compras. Solo los ganchitos para el hall para colgar casacas, chompas cuando tenemos visita; y comida en una tienda que vende alimentos exoticos en dónde pude encontrar masa de wantan y leche condensada.

Un café mocca en vez de un capuccino porque los últimos 10 días nos la hemos pasado comiendo más sano que de costumbre y no me había metido azúcar en la boca. Qué delicia sentir los granos de chocolate en mi café, ese mocca “sjokolade” que tanto adoro!

Asi se pasó el sábado, con una larga caminata en el centro, viendo tiendas de decoración de interiores también ya que no es tan fácil encontrar lo que queremos para nuestro hall.

Y hoy? hoy es domingo, hay sol, hay nubes. Yo con que hayan unos cuantos rayos de sol, soy feliz. Creo que nunca me he sentido tan feliz en mi vida. Creo que nunca me he sentido tan completa. Y mientras tanto, sólo debo aprovecharlo. Disfrutarlo mientras dure.

Advertisements