Segundo regreso

Se suponía que había regresado por aquí. Pero lo abandoné otra vez. No es que lo haya pensado cada día pero si le he dado vueltas al tema de escribir. A mí me gustaba escribir antes de que me mudara a Noruega hace más de 13 años. Yo escribía mucho. Y dejé de hacerlo. Pero qué quiero con escribir? No lo sé. Es como con la fotografía, a la cual también tengo abandonada desde que me convertí en madre, yo tomaba fotos porque era una forma de expresarme. Quizá no he sentido o tenido necesidad de expresarme. Pero el bicho de escribir y tomar fotos ha vuelto y sin darle más vueltas al asunto aquí estoy y ya iré ordenando mis ideas.

Ideas
He resucitado una libreta que tengo y no usaba hace años para escribir ideas de temas sobre los cuales pueda escribir!

Cómo nos cambia la vida de madres y/o padres. Hasta cierto punto claro! Algo queda aún en mí de mi “antigua” personalidad. Pero al tener hijos uno piensa primero en ellos y luego en uno mismo. Y así es que hoy mientras colgaba la ropa pensaba sobre clases de taekwondo.

Hoy ha sido la penúltima clase de natación del chiquito de mi corazón. Yo pensé que era la última y que por fin el próximo sábado podría dormir más pero no, aún queda otra. Mi hijo feliz! Yo no tanto. La de la idea fui yo. De meterlo al curso. A ver, haciendo la historia larga, larga; aquí les va. Yo empecé con clases de natación a los cuatro años. Sencillamente porque sufría de bronquitis que podía desarrollarse en asma y el médico le sugirió a mis padres meternos en clases natación. Pues así empezó mi carrera, mentira. Así empezó mi aprendizaje de natación nunca me volví nadadora profesional. Para mí ha sido natural que un niño nade! He crecido al lado del mar, en Lima, en una ciudad en la cual si no tienes casa de playa, tus amigos quizá si, o sino te vas sábado y domingo al sur y listo. Santa María era nuestra playa y ahí nadamos felices y contentos, mi hermana, mis primos y yo. Hasta aquella remolcada histórica cuando tenía unos 13 años en dónde aprendí a tenerle respeto al mar. Ya lo tenía pero ahí si lo tomé en serio.

Me mudé a Noruega y vivo literalmente al costado del mar, una suerte! Es un fiordo, pero el fiordo es mar! No hay arena, hay césped, pero es mar! Hay que nadar. Por diferentes motivos y excusas nunca llevé a mi hijo a las clases de natación de bebés ni fuimos mucho a la playa. Increíble. Viviendo al lado del mar! No me pregunten por qué. Obviamente mi hijo tenía un poco de miedo en la piscina y eso no me gustó. Yo veía otros niños de su edad (ya sé que no hay que comparar pero a veces es inevitable) que chapoteaban en el agua, se lanzaban desde el borde y mi hijo sólo jugaba en la orilla y protegido con tantos flotadores que parecía un G.I Joe remojándose los pies.

Por suerte y poco a poco, con más vacaciones con piscinas y no tanto mar pues el mar al costado de donde vivo es frío (como el mar de Lima) y no tenemos veranos tan calurosos siempre; le empezó a gustar la piscina y comenzó a usar sólo los flotadores en los brazos, razón por la cual pensé y decidí: ahora o nunca. Ya le gusta, ahora démosle seguridad en el agua y que aprenda a nadar.

Empezamos en enero, invierno europeo; temprano los sábados por la mañana. Poco a poco hemos ido progresando, aún no le gusta meter la cabeza debajo del agua pero ya puede meter la nariz. Yo estoy segura que poco a poco aprenderá. Sin presión. Confiamos mi esposo y yo que ahora en las vacaciones de verano con tres semanas de piscina al niño se le irá, espero, el miedo de meter la cabeza debajo del agua y probar más el soplar con la nariz.

Confiamos., esperamos, cruzo todos mis dedos, ya veremos! Y como confío en él, ya estoy viendo qué otro deporte pueda hacer.

En realidad, había pensado que podría comenzar (segundo intento) en basquet para niños pequeños en mi barrio. Ahí van sus amigos del nido (que acá está en el mismo barrio) y es una forma de socializar y mantenerse activo en estas épocas de iPad, nintendo, playstation y no sé qué más consolas se usen la verdad. Pero hoy leyendo el periódico infantil juntos, mi pulga querida vio un dibujito de taekwondo!

A ver, yo ya había pensado meterlo en artes marciales a los 5 años pero con lo del basquet me había olvidado. Lo gracioso fue escuchar lo que me dijo cuando vio el anuncio en el periódico: “Mamá, qué es eso? Es para aprender a hacer los movimientos de ninja?”

– Si hijito, parecido.

– Yo quiero mamá!

Taekwondo
Anuncio de la escuela Centrum Taekwondo. A quién no le dan ganas de inscribirse con este dibujito tan encantador?

Creo que el basquet ya fue no? Así que voy averiguar. De hecho las artes marciales me parecen muy buenas por la disciplina y concentración aunque creo que todo deporte te da disciplina, seguridad y te mantiene activo, sano. Si hay algo que yo quisiera es que mi hijo haga la cantidad de deporte que hacíamos mi hermana y yo desde niñas, que pruebe todo lo que quiera hasta que encuentre algo que le guste. Yo probé de todo, desde natación absolutamente todas las vacaciones de verano (era común) hasta voleibol, basquet, atletismo pero a los 17 años descubrí las pesas. Y ahí me quedé. Quiero que lo vea como algo natural y no impuesto. Por eso me encanta llevarlo al gimnasio los domingos. Él se queda esa hora que entreno en la guardería del gym (en dónde hay una pequeña pared para escalar, hartos juguetes y una televisión para ver películas) y al terminar nos sentamos en el café donde comemos un bocado mientras él me hace un millón de preguntas sobre el gimnasio! Glorioso fue el día en que me dijo: Mamá cuando yo sea grande quiero entrenar también acá, contigo!

Aleluya! Mi objetivo se había casi realizado!

El “contigo” dudo que suceda pero yo ya estoy lista para pagarle la membresía de joven. Faltan unos cuantos años aún. Pero ese día me sentí contenta de que vea como algo positivo, atractivo, natural, el hacer lo mismo que yo: un deporte.

Taekwondo, karate, bushido, kung fu, no sé las diferencias así que tendré que averiguar pero alguna de estas artes marciales podremos probar. Algo cerca a casa y quizá no sábados temprano en la mañana. Sugerencias?

 

 

De regreso

Hace casi un año que no escribo. En realidad, hoy tampoco debería escribir porque estoy en casa con dolores de cabeza, pero tenía que hacer algo de mi trabajo relacionado con su sitio web y no pude evitar ver mi sitio. Abandonado.

Mientras lo leía, lo poco que pude leer; sentí cómo me gustaba escribir antes. Y cuando digo antes me refiero a mi época de 20 y tantos años. Ojalá pudiera escribir así en noruego. Lo hablo perfecto pero otra cosa es un nivel para escribir en un blog o como periodista, porque si algunos no lo saben, estudié algo de periodismo.

No escribo más hoy. Quizá esto sólo sea un “draft” (o borrador en buen castellano). Porque realmente me duele la cabeza y siento como se extiende el dolor a los ojos, luego pasa por mi rostro llegando hasta los hombros y extendiéndose a mis omóplatos!

Así que ya escribiré después.

 

Lesión en la rodilla

Bueno, el título lo dice todo. Para quienes lo saben, en las navidades pasadas me lesioné la rodilla izquierda al tratar de volverme esquiadora alpina profesional. Mentira! En realidad sucedió al tener mi primera clase de esquí alpino (después de por fin haberme decidido probar este deporte tan divertido!) y no ocurrió precisamente mientras aprendía a esquiar sino cuando me caí, no una sino dos veces, del ascensor que se utiliza para subir las cuestas. Las cuestas de niños. Con vergüenza y todo.

Para resumir la tragedia y volverla cómica, me estiré el ligamento medio colateral interno o algo así de tal manera que he estado inhabilitada no sólo de esquiar o querer aprender a esquiar en serio, sino sobre todo de entrenar mis piernitas raquíticas.

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La lesión, que parecía ser algo de sólo unas semanas, no desaparecía. Caminar, subir al auto, bajar escaleras más que subirlas, caminar en el hielo que el invierno nos trae; todo era difícil pues era como tener una pierna bien y la otra inválida. No podía ni flexionarla ni estirarla por completo. Al ver la foto de arriba recuerdo que tenía que dormir con una almohada debajo de la rodilla, no podía apoyarla tampoco si dormía de costado porque me dolía.

Esto ha sido una prueba de paciencia para mi que tanto me cuesta tenerla. Pero una prueba mental también al tener que creer en mi, en que me recuperaría. Ha sido tener que descansar en el sofá en “hora punta” en casa cuando mi familia me necesitaba pero yo ya no podía más y tenía que ponerme hielo (al final compré un gel que puedo usar caliente o frío y dejé de usar la tan poca práctica bolsa de hielo con secador feo de cocina) por el dolor y porque la rodilla se bloqueaba e inflamaba.

Lo que me ha ayudado ha sido la fisioterapia con la cual aún sigo pero ya más esporádica, el descanso si podemos decir que he descansado o lo que vendría a ser el hecho de tirarme en el sofá con el gel hielo mientras mi familia más me necesitaba pero ya después de todo el día en actividad, la pierna no daba más. O me echaba o me echaba. Y la paciencia. La santa paciencia! Esa que no tengo!

 

Rutina después de meses de trabajo sólo con cinta elástica.

Creo que lo peor ha sido no poder entrenar. Cuando más motivada y entregada estaba. Cuando por fin tenía la mejor asesoría de entrenamiento que jamás haya tenido en mi vida! Y no poder hacerlo. No poder hacer sentadillas correctamente, no poder correr, no poder hacer “leg press”. Ha sido una mezcla de sentimientos: tristeza, rencor, desesperación, impotencia, incluso perdía la esperanza. Ha sido no poder realizar todo mi programa de entrenamiento y dejar de lado lo que a piernas se refería a mi fisioterapeuta.

Ni Sumo, ni Deadlift, ni Renegade, ni esto ni lo otro…

Y poco a poco, muy lentamente …

Fuimos mejorando 🙂 .

Después de una resonancia magnética que no muestra lesión de meniscos ni ligamentos cruzados, sino lo mencionado al inicio; después de descansar y “entrenar”, pero sobre todo de meterme en la cabeza la idea de que me voy a curar. De que no me quedaría coja. Tome el tiempo que tome. Cuando una lesión de este tipo toma 6-8 semanas, yo con más de 3 meses recién me empiezo a sentir mejor y ya no cojeo a no ser que esté muy cansada de esa pierna. Después de más de 3 meses ya puedo estirar la pierna casi completamente y puedo hacer ciertos movimientos que antes no podía.

Pero no puedo esquiar 😦 .

Qué bonito es mirar y no poder esquiar…

Felizmente la temporada de esquí se acabó al terminar Semana Santa así tendré que esperar hasta otoño/invierno de este año para intentar otra vez. Pero yo me la pasé fenomenal! Me fui de spa, de café, de restaurant, sola! Si, sola mientras mi querida familia estaba disfrutando de las pistas de esquí.

Ski Resort

Traté de leer pero no pude. Era más que divertido mirar todo lo que sucedía al alrededor y sobre todo ver cómo mi pequeñín de 3 años aprende a esquiar.

Ayer tuve fisioterapia, ahora es cada mes; y tanto la fisioterapia como el entrenamiento en el gimnasio están coordinados. Mis piernas sólo hacen lo que me dice mi fisioterapeuta: esta vez ya puedo ponerle peso a ciertos ejercicios, puedo usar la bicicleta más tiempo; y por otra parte mi nuevo programa de entrenamiento en el gym está hecho de tal manera que no uso las piernas.

Hoy regresé al gym después de 3 semanas forzadas de pausa. Qué rico fue poder entrenar y no sentir que la rodilla se ponga dura o inflamada, qué bien fue no tener que cojear, regresar a casa, ayudar con la cena y aún así no sentirla agotada! Ahora si, realmente creo que podré recuperarme del todo. Y es por eso que pensé hacer este post, porque a mi me ayudó leer cómo mi coach que también tuvo una lesión en la rodilla (bastante seria) y que al final, después de mucho tiempo pudo hacer sentadillas otra vez! Su historia me ayudó cuando perdía las esperanzas porque cuando el progreso es tan lento y mínimo uno cree que quizá nunca mejore. Especialmente cuando Doctor Google te dice que ese tipo de lesiones se arreglan en 6-8 semanas y no te menciona o señala que pueden haber casos como el mío (aunque no soy la paciente más lenta en recuperación según mi fisioterapeuta 🙂 ).  Cuando te aterras pensando que quizá quedarás con pierna y media porque yo soy exagerada, dramática y trágica por naturaleza.

Quizá mi siguiente post sea cuando por fin haga sentadillas con peso otra vez? Ustedes qué creen?

Who knows! 😉

Cómo de Mikel pasas a Diego y regresas a Mikel junto con Diego

Y me lo vuelvo a repetir, este blog debería ser un vídeo blog, no porque yo suba vídeos sino porque comparto muchos vídeos musicales.

Hace unos días Vivi, la chavo, me hizo recordar no sólo una canción de Mikel Erentxun sino quizá toda mi vida universitaria. Compartió “A tientas” de Duncan Dhu, en vivo pero cantada sólo por Mikel en Lima hace unos días. El concierto me hizo buscar el vídeo, el cual me llevó a escuchar más canciones de ellos y ver todos los vídeos que pudiera ver en mi poco tiempo libre.

Así de Duncan Dhu pasé a Mikel y luego me acordé de Diego, si, Diego Vasallo, que sale tan lindo en “A tientas” y de quién nunca supe nada. Pues resulta que, para quienes no somos españoles y no lo conocemos, Diego es, además de músico y compositor, un gran poeta! Escuché temas de su época en Cabaret Pop y de su carrera en solitario y en todas esas vueltas entre canciones y vídeos llegué otra vez a Mikel cantando en el Victoria Eugenia hace ya casi 10 años junto con varios artistas, entre ellos Diego Vasallo.

Y vaya tema … si, vaya tema, el culpable del post de hoy …

Si “A tientas” era cuando tenía 19 años y y estaba en la universidad; “El club de las horas contadas” es hoy:

“Por primera vez en mi vida
Sé a dónde quiero llegar
Por primera vez en mi vida
Elijo cuando quiero llegar

He cambiado mi pasado de plomo
Por un futuro sin gravedad
He dejado de llamarme nosotros
Y tengo un nombre que es de verdad

Dejo el club de las horas contadas
Donde hace años que el tiempo se acaba
La soledad es una ventana
Que puede abrir o puedes cerrar

Nunca fui un rebelde sin causa
Y tuve causas hasta cansar
Así que no me arrepiento de nada
Que otros lo hagan en mi lugar

Dejo el club de las horas contadas
Dejo a todos los que me dejaron
La soledad es una ventana paciente
Que puedes abrir o puedes cerrar”

 

Again and again and again…

“Who’s gonna walk you through the dark side of the morning?
Who’s gonna rock you when the sun won’t let you sleep?
Who’s waking up to drive you home when you’re drunk and all alone?
Who’s gonna walk you through the dark side of the morning?…” (Kygo – It ain´t me feat. Selena Gomez).

Shit, I really love this song!